sábado, 23 de mayo de 2009

EL PUEBLO DE CLIZA ENFADADA

detenida en la posta policial el miércoles por la noche. Detrás de ella, el presunto taxista que la llevó a Cliza.La falsa policía detenida el miércoles pasado en Cliza, Cintia Karina Flores (23), sería parte de una organización criminal que opera en la ciudad de Cochabamba y el valle alto. La hipótesis surge de tres indicios concretos dados a conocer por la fiscal del caso, Matilde Orellana: la declaración de una vendedora que dijo que le compraron tres uniformes policiales, la versión de testigos que indican que otras dos personas esperaban en la puerta de la casa de la madrina de Flores y el hallazgo de abundante cantidad de raticida entre las pertenencias de la falsa policía, pues se cree que era utilizado para matar perros en los robos a domicilios.



La vendedora de uniformes policiales declaró a la Fiscal, según dijo ella, que vendió a la sospechosa tres prendas antes de que se viera implicada en el intento de robo a su madrina.




La vendedora contó que la ahora detenida le compró la “panoca” (overol abrigado de policía), gorra policial, guantes y chalecos. El testimonio contradice la la joven que, poco después de haber sido detenida, dijo haber fletado el uniforme. El miércoles en la noche, al verse acorralada por la turba que pretendía lincharla en la estación policial, dijo que trabajaba en un taller mecánico y que sólo fue a la casa de su madrina a hablar sobre algo malo que hizo su hijo.




A ello se añaden versiones recogidas por el investigador del caso que dan cuenta de que Flores operaba con al menos dos cómplices, que la esperaban fuera de la casa de su madrina en otro vehículo y cubiertos con capuchas, mientras ella, ingresaba también con un pasamontañas a extorsionar a su madrina.




La sospechosa habría entrado a la casa encapuchada y con un mandamiento de aprehensión para el hijo de su madrina, haciéndose pasar por policía de narcóticos y acusando al joven de violación y tener droga. Pero, cuando la mujer fue descubierta por la madrina los cómplices escaparon, según testigos.




Casualmente pasaba cerca el comandante de la Policía, Ricardo Pacheco, quien pidió refuerzos y detuvo a la falsa policía junto con el taxista que la aguardaba, Donato Pinaya.




A esto se añade la versión de que al menos 10 casas fueron atracadas en Cliza en las cuales el modus operandi común era el envenenamiento de los perros con raticidas, misma sustancia que se halló en poder de Flores.



Acusaciones




Orellana rechazó también las acusaciones de negligencia por parte del alcalde de Cliza, Freddy Vargas. Agregó que el Alcalde, las autoridades locales, el corregidor y el Subprefecto actúan de forma arbitraria cuando ocurren robos en la localidad.




Según Orellana, las víctimas, entre las que incluye al Alcalde, se limitan a denunciar cuando sufren un robo, y en ocasiones actúan arbitrariamente deteniendo sin orden a posibles sospechosos y encarcelándolos en celdas de la estación policial por un día. Luego, según la Fiscal, ellos mismos los sueltan diciéndoles que se presenten, cuando el Código de Procedimiento Penal dice que la víctima debe ayudar en el esclarecimiento.



Analizan retorno de Policía


La Policía demorará en retornar al comando provincial de Cliza porque las condiciones aún no están dadas, informó el jefe de la Policía, Carlos Quiroga. Aunque la Alcaldía destinó la segunda planta del nuevo mercado para que los efectivos trabajen temporalmente aún resta equiparla y conseguir los servicios adicionales.




Sin embargo, el mayor obstáculo es la agresividad que todavía demuestran algunos pobladores, provenientes de las localidades aledañas y que se concentran en Cliza para beber.




También se espera que el Alcalde cumpla con su compromiso de realizar la limpieza de la estación policial y comenzar la refacción, aunque existen problemas de presupuesto para reconstruir la infraestructura, en la que normalmente trabajaban 30 policías en dos turnos, según los pobladores.




Aún se desconoce qué tiempo llevará la reconstrucción, que fue una de las primeras en ser entregada en 2006 en el valle alto y formó parte del proyecto de desconcentración de la Policía de la Prefectura. Se ejecutó con cerca de 14 millones de bolivianos.




En la estación policial funcionaban varios servicios policiales, como la Brigada de Protección a la Familia, Tránsito, Identificaciones y la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc).

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